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domingo, septiembre 11, 2011

Espectros maquínicos

Dos hallazgos arqueotecnológicos de los últimos meses, espectros maquínicos para un experimento fantológico: El primero (Vía New Scientist) es uno de los aparatos pioneros de la música electrónica moderna, encontrado abandonado en una granja francesa. Se trata del sintetizador Oram, concebido por la ingeniera y música británica Daphne Oram (1925-2003), primera directora de la mítica BBC Radiophonic Workshop, diseñada en colaboración con el ingeniero inglés Graham Wrench. El extraordinario aparato funcionaba en base a un recurso audiovisual con optoelectrónica primitiva: era capaz de reproducir música a partir de la lectura de rollos de película (secuencias de 10 cuadros de cinta de 35 mm), donde los contrastes en blancos y negros generaban diversas escalas de sonidos -sistema que lo convierte también en uno de los primeros aparatos digitales-. Para construirlo Wrench aprovechó su experiencia como técnico de radar en la RAF, pues ahí se empleaba un sistema denominado 'video mapper', en el que fotografías de la superficie terrestre podían ser superpuestas a las imágenes de radar. El aparato ha sido llevado a Inglaterra para ser ingresado a la colección Oram, de la Universidad de Londres Goldsmiths; aunque el modelo es casi imposible de reparar, se tiene en proyecto construir una réplica exacta con tecnología moderna. De llevarlo a cabo, mi propuesta es que esta especie de pianola retrofuturista sea alimentada con los rollos de la que quizá sea la primera película de Alfred Hitchcock, The White Shadow (1923), encontrados hace un mes en un oscuro archivo de Nueva Zelanda; la música espectral (hauntology) que pueda reproducir de alguna forma iría en la misma línea que el trabajo de The Caretaker, quien recreó la música que imagina pudo escucharse al interior del salón embrujado en la película The Shining (Kubrick, 1980) resumiéndolo en el disco Selected Memories From The Haunted Ballroom (1999) donde la selección de canciones es sometida a un proceso de mezcla y reverberación que evoca una dimensión inquietante y sepulcral -referencia utilizada por Mark Fisher en su artículo Home is where the haunt is.
Aquí, la historia del sintetizador Oram (inglés)...

lunes, marzo 09, 2009

Horas extras

Amo mi trabajo, pero también mi vida: Lo que pensé al ver The Wrestler.
A la mierda el Oscar…
Hay mucha gente que trabaja en fines de semana. Para un sector laboral, desde meseros y choferes hasta doctores y reporteros, el calendario se configura con el fin de satisfacer las demandas de su profesión. Pero en el caso de quienes laboramos en el acostumbrado lunes a viernes de 9 a 5 –que en muchos casos se convierte en un 8 am a 8 pm–, la idea de asomarnos a la oficina en sábado o domingo es simplemente aborrecible. Hasta los workaholics detestan pasar la mañana sabatina en su lugar de trabajo. Otra cosa muy diferente es trabajar desde la casa, sin la opresiva imagen de una oficina vacía.

Los luchadores, como bien dice Botellita de Jerez, son personajes que chambean todos los domingos, pues su vocación así lo exige. The Wrestler, un drama dirigido por Daren Aronofsky estelarizada por Mickey Rourke, es la historia de un luchador profesional tan entregado a su oficio, que lo único que le queda en la recta final de la vida es el amor incondicional de su público: sin familia, amigos o dinero, los fans son los únicos que le dan propósito real a su existencia. La actuación de Rourke es estupenda, y ver encuerada a Marisa Tomei con piercings en los pezones vale la pena. La cinta narra el último episodio de la heroica vida de Andy The Ram (el carnero), quien enfrenta su destino a expensas de glorias pasadas; para él, su época no ha terminado, simplemente tiene una mala racha que pronto remontará. Para ello intenta recuperar el amor de su hija y embarcarse en una nueva relación sentimental, sólo para repetir las mismas pautas de conducta que condicionaron su actual existencia.

He conocido a mucha gente que sacrifica sus fines de semana encerrados en la oficina con tal de entregar bien y en tiempo su trabajo, y lo hacen con tanta convicción que incluso lo ven como un requisito indispensable de su profesión, un deber necesario que eventualmente se transforma en rutina. Pero se trata de una batalla perdida: nadie apreciará este tipo de acciones, ni los jefes ni los beneficiarios del producto final. A menos, claro, que seas un atleta que se lleva la anotación del triunfo o el médico que salva la vida a la víctima de un accidente, pero ellos, como dije antes, trabajan en su respectivo horario.

viernes, febrero 20, 2009

Más ideas por favor

Ahora resulta que los Pet Shop Boys trabajan en la música para un ballet, que sonará a Tchaikovski y cuya historia se basará en un cuento de Hans Christian Andersen (Vía BBC). Les deseo buena suerte, cada quién sus vidas. Desde que escuché sobre el musical del Hombre Araña, que será la producción de Broadway más cara de la historia, pretendo no sorprenderme con noticias del mismo calibre. 
¿Acaso soy el único que piensa que se acabaron las ideas originales? Puede que sea por amargado, o que después de tantos remakes y reboots el panorama luzca desolador. Ahí quedaron los nuevos Viernes 13, Masacre en Texas y Halloween –esta última de la sobrevaluada y complaciente carrera cinematográfica de Rob Zombie–, todos a la sombra del cine de terror japonés cuya novedad se apaga poco a poco con los cientos de imitaciones o el también sobrevaluado y tramposo cine de terror francés. Esperemos que el hype alrededor de la película de Watchmen se justifique.
El cine de acción en México es una causa perdida. Lástima, porque existen elementos suficientes en el contexto nacional como para armar una gran cinta al estilo John Woo. Desafortunadamente en este país los cineastas creen que Woo es un personaje creado por Tarantino. Pienso en el ejemplo más sencillo de cine de acción de Hong Kong por el existoso remake gringo de Infernal Affairs; un tipo que trabaja para el gobierno infiltrado en el narco, mientras su mejor amigo es un narco metido en las filas de la policía federal. Seguro que ya está hecho, deben existir como una docena de producciones en videohome, y con eso se dan por complacidos los aficionados al trash-mex (estudiantes de cine que aún pueden ver una película del Santo completa sin aburrirse). Por supuesto que Mario Almada tendría un cameo a manera de homenaje, pero el punto es precisamente despegarse de su patético legado. Deberían aprovechar el asunto de la 'guerra contra el narcotráfico' ahora que ocupa los titulares. ¿Y qué tal una Tropa de Élite pero planteado en el país? Creo que estoy pidiendo mucho.
 

viernes, octubre 31, 2008

Hardcore Punk Halloween: maratón de cine


Repo Man (1984)
Esta cinta forma parte de la trilogía punk del director inglés Alex Cox, junto con Straight to Hell y Sid & Nancy (las únicas que valen la pena en su accidentada carrera). Pastiche de ciencia ficción B, comics, hardcore, Guerra Fría y anarquismo, se convierte en una suerte de fanzine punkie animado.

Liquid Sky (1982)
Me extraña que los hipsters-retro80s no quieran recordar este delirio de Slava Tsukerman, cuyos ingredientes les encantarían: sexo, drogas, moda, arte, Nueva York…y extraterrestres. Convertida en un clásico del cine de medianoche, parece más una cinta camp que videoarte –al parecer era la intención original–, así que no es para todos los gustos –tampoco es propiamente cine de autor–. Extraña muestra de basura cyberpunk que hoy sería calificada de "indie".

Nekromantik (1987)
Este es otro clásico, y créanme que en su momento las copias en VHS de la cinta eran muy cotizadas. Sexo con cadáveres, un cóctel ideal para la noche de Halloween. Una película splatterpunk por excelencia.

Black Sheep (2007)
Los escenarios naturales de Nueva Zelanda han funcionado de maravilla para las películas de Peter Jackson, basta recordar la comedia de zombies Braindead. En este tenor creo que Black Sheep fue patrocinada por la secretaría de turismo de aquella isla: a la risa y risa con esta singular pesadilla donde las criaturas más numerosas de NZ se ponen rudas debido a un experimento que sale mal.

Halloween (1978)
Volviendo a lo básico: el pasado 25 de octubre se cumplieron 30 años de su estreno y sería ridículo no echarle un ojo nuevamente: me parece que aun tiene la capacidad para entretener e inquietar al espectador. Michael Meyers se toma las cosas con calma: nunca correrá detrás de sus víctimas, desde que las selecciona sabe que están muertas, así que no tiene prisa.

Será una larga noche para los nerds que no hemos conseguido fiesta de viernes por la noche, pero seguro estaremos muy bien acompañados con estas joyas.