miércoles, febrero 16, 2011

Capricornio 2: Faux Mars


Foto Vía Flickr sailorav

Cuando me enteré que la tripulación del 'vuelo virtual' en la misión Mars500 de la Agencia Espacial Europea había 'aterrizado' en un estudio que simulaba la superficie marciana, pensé que para su mala fortuna no fueron los primeros en realizar esa clase de hazaña: recordemos Capricornio Uno, la película de 1977 donde astronautas de la NASA simulan una misión pionera al planeta rojo ante cámaras de televisión, y esta es retransmitida a todo el mundo como si fuese real –ironía: en esta cinta, uno de los miembros de la tripulación, el actor y ex jugador de fútbol americano O. J. Simpson, se convertiría en el protagonista de una de las primeras persecuciones policíacas transmitidas en tiempo real–.
Parecería que los dos eventos, filme y experimento, son los lados opuestos de un espejo, o una perversa clase de metaficción.
La clara referencia a la teoría de conspiración sobre el supuesto falso alunizaje de 1969 contrasta con la realidad y entusiasmo que causa en algunos Mars500: el hombre está todavía muy lejos de colonizar un planeta, y no le queda otra cosa que la simulación. La imagen de uno de los voluntarios probando su traje espacial, con un grupo de observadores a su espalda, puede resultar patética y absurda. Esta me recuerda nuevamente el cuento 13 a Centauro, de J.G. Ballard –que mencioné hace un par de años–, donde lleva este tipo de experimento hasta sus extremos.
Las palabras de uno de los 'viajeros' suenan vacías: "Saludos a todos los exploradores del mañana, les deseo éxito en sus misiones"; raro en alguien que no se desplazó a ningún lado, ni ha explorado nada. Aunque no se niega la importancia del experimento en si, que intenta analizar la convivencia y aislamiento de un grupo de astronautas durante un hipotético viaje interplanetario, tampoco es el primero en su tipo, y para el caso hemos conocido historias reales de aislamiento y supervivencia al límite, desde tripulaciones de submarinos hasta mineros chilenos.

De la película Capricorn One (1977)

"Shhht! No hagan ruido, está en Marte" Foto: ESA/IPMB

domingo, febrero 13, 2011

La manzana mecánica



Hay quienes se oponen a la creación de organismos modificados genéticamente, ya sea porque no se ha comprobado su inocuidad o por motivos éticos o religiosos. Si en teoría estos productos de laboratorio, desde bacterias hasta vegetales, estarán hechos para resistir las inclemencias del ambiente -entre plagas y abruptas variaciones climáticas-, entonces en términos prácticos lo único que hacen los científicos es echarle una mano a la evolución. En la novela The Windup Girl, de Paolo Bacigalupi, uno de los biohackers más solicitados en el mundo se plantea esta cuestión en términos simples: los virus y bacterias son parte de nuestro ambiente, y ahora son más resistentes a las medicinas porque ellos mismos han evolucionado; "Ahora morimos porque estamos anclados en el pasado. A estas alturas ya todos deberíamos ser organismos modificados (windups)" (pag.243) Sería más sencillo 'construir nuevas personas' inmunes a las enfermedades que crear vacunas para proteger a las masas vulnerables, y así "las siguientes generaciones estarán adaptadas al nuevo ambiente. Sus hijos serán los beneficiarios. Aún así la gente se rehúsa a adaptarse..." porque creen que una evolución 'artificial' no es correcta.
Pero esta evolución artificial también estaría expuesta a fuerzas que escapan del laboratorio, como la política o el comercio, y son las que dan impulso a la novela.
Bacigalupi escribió una especie de Neuromancer de última generación, proyectándolo en un mundo donde se ha cumplido el 'peor escenario'; el calentamiento global ha hecho que el nivel del mar inunde las principales ciudades del mundo, las grandes corporaciones que controlan la producción de semillas genéticamente alteradas imponen de forma tiránica sus propias leyes, el fundamentalismo religioso y económico es una bomba de tiempo en manos de los gobiernos del mundo. En medio de todo esto, con el uso de fuentes alternativas para generación de energía -el petróleo dejó de usarse décadas atrás- y recordando las distintas iniciativas de 'bancos de semillas' que han surgido en los últimos años, el reino de Tailandia emerge como una potencia mundial al mantenerse, gracias a su precioso reservorio de granos naturales, como nación independiente de cualquier influencia económica-científica. Entre las distintas tramas que componen la novela, está la historia de Emiko, una windup (la traducción del inglés, en rigor, sería 'de cuerda'), una 'nueva humana' cuya condición de organismo artificial la coloca dentro de la escala más baja de la sociedad, pues en el ambiente conservador estas criaturas 'no tienen alma', y ni siquiera 'dios' a quién agradecer su incipiente existencia. Ella será, sin saberlo, una Eva futura que servirá de escaño en la evolución humana -y quizá en eje de una futura trilogía-.
The Windup Girl ganó el premio Hugo 2010, compartiendo el honor con The City & the City.
Aquí la página oficial del banco de semillas de Svalbard, quizá el reservorio que más publicidad ha recibido últimamente.

domingo, febrero 06, 2011

Las ciudad y sus ciudades

(Imagen vía ffffound)

En la ciudad existen varios niveles sociales que coexisten o interactúan diariamente apenas sin darse cuenta uno del otro; a veces solo fingimos que nos enteramos y los medios de comunicación oficiales se encargan de acentuar estas diferencias -delineando las fronteras entre el maravilloso mundo de la élite y la sordidez de los cinturones de miseria-. La novela The city & The City, del autor inglés China Miéville, parece tratar este tema de una manera poco convencional. En ella, dos ciudades de Europa del este, la empobrecida y decadente Beszel y la próspera Ul Qoma, contra toda lógica física, existen en el mismo plano pero tienen prohibido tener contacto entre ellas. Difieren incluso en el lenguaje, el primero es de influencia cirílica, el segundo romance; sin embargo "a pesar de la cuidadosa diferenciación, en la forma de su gramática, en las relaciones de sus fonemas (incluso en la base de sus sonidos), estos lenguajes están relacionados -comparten un ancestro común después de todo- y mencionarlo puede ser sedicioso". (pag.42) Los ciudadanos han sido condicionados desde niños para ignorar a sus vecinos, los pueden ver pero tienen prohibido dirigirles la palabra, mucho menos observarlos a detalle y se aprende a ignorar sus palabras; el comedor de una casa en Beszel puede existir una oficina de Ul Qoma, mientras los autos y sus conductores han aprendido a circular sin chocar con sus contrapartes; en caso de violar esta ley no escrita, un cuerpo policiaco denominado Breach -en inglés, ruptura- se encargará de arrestar al infractor y desaparecerlo para siempre. En este contexto, el inspector Tyador Borlú, del Escuadrón de Crímenes Extremos de la policía de Beszel, se enfrentará al caso de su vida, cuando una misteriosa mujer es asesinada en una ciudad, pero el cuerpo abandonado en la otra, estrategia que pretenderá descubrir el origen de las dos entidades y su peculiar condición, así como la posible existencia de una tercera ciudad que podría solucionar el conflicto espacial al que están sometidas.
Aquí convergen nacionalismos, melancolía, libros de seudociencia, arqueología y política para reflexionar sobre la absurda imposibilidad para comunicarnos con los otros. ¿En qué ciudad vivimos? A veces el dar los buenos días a un desconocido parece requerir de un gran esfuerzo, como si los agentes de Breach fueran a amonestarnos. Una ciudad unida por el lenguaje común de la cordialidad no resolvería los problemas cotidianos, pero facilitaría más las convivencia en esta época tan peculiar.
La novela obtuvo el premio Locus como mejor novela de 2010, y compartió el Premio Hugo el mismo año con The Windup Girl, de Paolo Bacigalupi.
Aquí, la nota sobre el software diseñado para traducir una de las lenguas más antiguas del mundo.