lunes, enero 31, 2011

Genética en la prepa


(Imagen: Keith Moseley, Imgine, Flickr)

En la preparatoria teníamos que hacer servicio social, así que lo hice como 'ayudante' en los laboratorios de química, física y biología: básicamente hacer la limpieza del material, acomodar los reactivos y así. La ventaja fue exentar algunas pruebas mensuales y conocer de antemano qué preguntas nos harían en el semestral. Además era un trabajo relativamente sencillo, y me quedaba tiempo para leer –entonces pude repasar los tomos de Los Premios Hugo de Ed. Roca–. La química no era mi fuerte, así que no me vino mal esa ayuda en el momento -recuerdo aquel experimento, la 'sublimación del yodo', uf-.

Ahora me entero que en Francia se debate la posibilidad de que los alumnos del último año de bachillerato tengan laboratorio de genética; uno de los experimentos sería básicamente crear versiones transgénicas de la famosa Escherichia coli. Hay quienes se oponen a esto, alegando cuestiones de seguridad. Desde hace unos años que el tema del biohacking casero da de vueltas por la red, y al leer algunos artículos relacionados puedo imaginar qué clase de experimentos podrían sugerirse para los alumnos del futuro, sobre todo con el uso de los genes que activan la enzima luciferasa en las medusas (ver foto) y que podrían insertarse en el código genético de bacterias para servir como marcadores, ya sea para detectar contaminantes en el agua o un temporizador: serían programadas para encenderse como luces de navidad en determinado lapso de tiempo. Crear tu propio organismo sería el examen final -aunque muchos de nosotros hubiésemos hecho equipo con los más listillos, je-.

Hay un artículo muy interesante (y gratuito!) en Nature titulado Garage Biotech: LifeHackers (inglés, PDF), donde se habla del fenómeno DIY en los Estados Unidos y los mitos y realidades alrededor de este peculiar movimiento científico.

BTW, ya que estamos en esto valdría la pena hablar de la novela The Windup Girl, pero eso en otro post.

La nota aquí, Vía Nature-Scientific American

domingo, enero 30, 2011

Ensayo pionero: ajedrez electrónico


Durante años la electricidad fue vista como un asunto paranormal. En el Japón del siglo XIX se llegó a creer que el caminar por debajo de las líneas de alimentación podía contagiar el cólera, así que la medida era evitarlas en el camino; si no había otra ruta para rodearlas, entonces se optaba por utilizar un paraguas a manera de protección. Así, esa misteriosa sustancia invisible podría explicar muchos otros fenómenos, físicos o mágicos, como la comunicación con los espíritus. En este contexto se confunde una anécdota sobre el ajedrecista Wilhelm Steinitz, padre del ajedrez moderno y el primer campeón oficial de la especialidad entre 1886 y 1894; en su delirio tras un colapso mental, este llegó a decir que jugaba ajedrez con Dios por vía telegráfica.
Se cree que esta afirmación pudo ser el producto de dos historias que se cruzaron; primero, la arrogancia y seguridad del mejor jugador de la época, y segundo su interés por lo sobrenatural (*)

Si el ajedrez podría constituir una excelente prueba de Turing, la idea fue desarrollada por primera vez en el ensayo de Claude Shannon, el padre de la teoría de la información, Programming a computer for Playing Chess, publicado en Philosophical Magazine de marzo de 1950. (El original de este ensayo fue subastado en febrero de 2005 por la casa Christie's, en un lote denominado Orígenes del ciberespacio, valuado entre 1,000 y 1,500 dólares (**)). En este, además de plantear los beneficios para el desarrollo de la inteligencia artificial que este tipo de máquinas podrían aportar, se hace un balance de los antecedentes en la materia; se cita el artículo Edgar Allan Poe, El jugador de ajedrez de Maelzel, donde se propone descubrir a una fraudulenta máquina creada por el alemán Wolfgang von Kempelen. La conlcusión de Poe sin embargo es una falacia, como bien apunta Shannon: como el autómata de Kempel ganaba y perdía las partidas, es decir no era invencible, entonces no podía ser una de esas máquinas perfectas que imitaban a la naturaleza, por lo tanto debía tener detrás a un operador humano -el autómata era operado por un jugador experto, escondido debajo de una mesa-.

En la vida real la inteligencia artificial sigue en desarrollo, y lo único que se presume es que Deep Blue le abolló la corona a Kasparov; mientras tanto Hal 9000 y Roy Batty han demostraron su eficacia ajedrecística en la pantalla grande, y al igual de la anécdota de Steinitz, la primera enloqueció y el segundo tuvo que completar una partida para poder acceder a su "padre" y preguntarle sobre la posibilidad de extender su ciclo vital.

El ensayo original de Shannon (PDF) aquí (en inglés).

domingo, enero 23, 2011

Bonita letra


Ayer, un tweet de @monmargo me hizo reflexionar en un viejo tema: quizá exista mucha gente que lleva días sin practicar su caligrafía para algún fin que no sea el llenar formularios oficiales, ya no digamos tomar apuntes en la escuela. ¿Cuándo fue la última vez que escribieron una carta, tomaron notas o escribieron una idea? Las computadoras y teléfonos celulares han facilitado el proceso de comunicación desde luego, así que este proceso no es requerido en determinadas ocasiones. Y esto me llevó a recordar un pasaje del libro La travesía de la escritura, de Sergio Pérez Cortés, donde se menciona que de la caída de Roma y hasta la Alta Edad Media, la escritura quedó monopolizada por la incipiente Iglesia cristiana, y el analfabetismo rampante sumió a Europa en una etapa de relativa ignorancia y temor tras la pérdida de interés por la cultura y las letras. Entonces hubo solo algunos laicos que sabían leer, pero no escribir -la oratoria daba sus patadas de ahogado, considerada una carrera larga y costosa, y la última escuela de esta especialidad cerró a fines del VI a.C.- Así, el dictado fue el último recurso que le quedó a la gente común para expresar sus ideas, y los escribientes, considerados en el apogeo del Imperio romano como simples sirvientes, se convirtieron en una especie de, si no de élite, bichos raros muy útiles al momento de redactar documentación de carácter civil.
Creo que no es una auténtica tragedia que esto suceda, es parte de la evolución cultural después de todo y en el preescolar aun enseñan cómo usar el lápiz, pero la letra, así como la voz, son marcas personales que componen nuestra identidad, y sería una lástima que no se practique de vez en cuando. Hablamos todos los días, pero cuando escuchamos nuestra voz en una grabación no la reconocemos de inmediato; ojalá no le pase a muchos lo mismo con su propia letra.
Pienso también que ahora en vez de escribas tenemos analistas/programadores...creo que es momento de aprender UNIX, Java, yo que sé...

jueves, enero 20, 2011

Curar


Me siento muy feliz, con la sonrisa de Diego y el amor de Tania como los mejores estimulantes conocidos por el hombre –sustancias únicas que no se pueden encapsular, por lo que no están disponibles en la calle o el mostrador de la farmacia–. Lucky bastard.
Trabajo en un artículo sobre ajedrez, mientras reflexiono en las ideas de Hans Ulrich Obrist, quien cree que la actual sobreoferta de ideas, información, imágenes, conocimiento y productos nos obliga a convertirnos en 'curadores mediáticos'. Filtrar, sintetizar, discernir y recordar serán nuestras "herramientas básicas de navegación" imprescindibles para sobrevivir en el siglo XXI.
A la carga. Salud.