viernes, diciembre 18, 2009

El puente al 2010

(Vía Neatorama)

Diego me preguntó qué era el futuro. Tras meditarlo por unos segundos atiné a decirle que se trataba de aquello que "sucederá mañana" o en los próximos minutos, lo que aun no sucedía. En realidad, y a pesar de lo improvisado, creo que fue una respuesta apropiada para sus cuatro años, aunque me quedó la inquietud por saber si esto le resultó comprensible. Horas después, mientras reposábamos la comida, le dije que la manera de hacer que las cosas sucedieran en el futuro eran practicándolas en el presente, es decir en este momento, ahora. He pasado los últimos años escribiendo cuentos acerca de escenarios futuristas pero la complejidad del tema me dio en la cara gracias a la curiosidad de mi hijo.
Escucho opiniones encontradas respecto a 2009, en general son negativas. En lo personal fue un año duro, con altibajos, aunque tampoco celebro que se acabe; dudo mucho que sea visto como el mejor de la década que también termina. Soy un optimista sin remedio, así que quiero pensar que es la antesala de una mejor época para todos. El llamado 'final de temporada' me trajo nuevas enseñanzas con todo tipo de emociones: desde la auténtica vergüenza al darme cuenta de la forma tan cretina con la que he tratado a las personas que amo hasta el regocijo por ver cómo crece Diego. De no ser por Tania no se dónde estaría en este momento.
Para muchos de nosotros el siglo XXI era el futuro, y ahora que lo vivimos es mejor dejar atrás cualquier especulación al respecto. He vivido muchas transiciones, desde la apertura del rock en los medios de comunicación nacionales hasta la caída del PRI y el auge y caída de la primera burbuja .com. Amo esta época, quiero seguir construyéndola.

"The future is unwritten. There are best case scenarios. There are worst-case scenarios. Both of them are great fun to write about if you' re a science fiction novelist, but neither of them ever happens in the real world. What happens in the real world is always a sideways-case scenario. World-changing marvels to us, are only wallpaper to our children."
— Bruce Sterling


Animalitos verdes


Hace unos días en Yekaterinburgo, Rusia, fueron avistados un grupo de perros callejeros cuyo pelaje era verde. La razón, según deducen las autoridades, se debe a los contaminantes arrojados en los ríos adyacentes. Esto me recordó que a lo largo de la presente década artistas y científicos manipularon el código genético de ciertos animales al combinarlo con el gen fluorescente de las medusas: el conejo del artista Eduardo Kac (arriba) y los cerdos transgénicos de la Universidad Nacional de Taiwán (última foto). Los animales resplandecen al ser expuestos a la luz ultravioleta; el primero sirvió para reflexionar sobre el poder de la ciencia –convirtiéndose en un notable ejemplo de bio-arte– y los segundos para desarrollar técnicas no invasivas que permitan dar seguimiento al desarrollo de enfermedades. 


¿En qué momento se relacionó el color verde con los habitantes de planeta Marte? Creo que en el caso de los perros rusos, echando a volar la imaginación, podría tratarse de un auténtico fenómeno radiactivo. Esto reafirma aquello de que 'el verde es vida'. Supongo que estos casos nunca formarán parte de nuestra cotidianidad, aunque ya aseguraron su lugar en el nuevo bestiario del siglo XXI.