jueves, marzo 29, 2007

Totalmente inculta (pero feliz)



Si no me equivoco, esta fotografía es parte del catálogo Primavera 07 del Palacio de Hierro, que tiene como locación la controvertida ‘mega’biblioteca Vasconcelos, la más grande y cara en los últimos sexenios. Para fines prácticos, las fotos son un tributo a la arquitectura del lugar, y el espacio fue bien aprovechado en ese sentido. Por otro lado, la frivolidad inherente, los libreros vacíos y la mirada curiosa de la modelo me hacen pensar en:

a) El estado de la cultura en el país
b) El estado de la política cultural en el país
c) La portada del suplemento cultural más leído en el país
d) Una muestra de lo que necesitan las secciones culturales para atraer más lectores
e) El interior de la cabeza de un(a) artista de la Condesa
f) Una página de Picnic/Complot/Marie Claire/Harper’s Bazaar/BabyBabyBaby/Letras libres –en el fondo todas son lo mismo

Desde otra perspectiva, los barandales, la tipografía y color de los anaqueles (que semeja los de un barco de la Armada) hasta el diseño de la ropa, le dan un aire tan ciberpunky…

PD: ¿Todavía hay quien celebre al ex presidente?

Escucho: The Cramps, Songs the Lord Taught Us

jueves, marzo 15, 2007

Objetos que caen del cielo



Desde hace tiempo que checo Boing Boing y siempre me llevo sorpresas. Esta vez nada menos que imágenes futuristas de la Rusia zarista. Los zepelines, siempre como vehículos que aseguraban el futuro, qué extraño. Ese blog, Thrilling Wonder es magnífico.

Anoche le di una repasada al cuento de H.P. Lovecraft The colour out of space y encontré similitudes con Saliva Tree de Brian W.Aldiss. No dudo que el primero fuera influencia del segundo, aunque desconozco si exista otro antecedente. Saliva Tree, de acuerdo a su autor, fue escrito en honor a H.G.Wells –incluso es incluido como personaje–. En ambos textos lo que aparentemente es en principio una bendición de la tierra, se convierte en una pesadilla; los frutos gigantes y aparentemente lozanos tienen el interior podrido, y en las noches 'algo' se mueve entre la maleza. El tema de los meteoros que caen en una comunidad rural aislada para, literalmente, sembrar el terror es todo un clásico (o cliché) bastante entretenido.

A propósito del primer texto, este fue publicado por HPL en 1927, por lo que cumple 80 años y se une a las celebraciones del 2007, junto con Star Wars (XXX aniversario) y Blade Runner (XXV aniversario).

Recuerdo The Blob con Steve McQueen –cuyo DVD aun debe seguir en manos de Genaro–, aunque aquí la manifestación es visible y monstruosa, nada que ver con las siembras. Otra peli que recuerdo es nada menos que Critters, la cual pude verla en el cine siendo adolescente; the same shit, sólo que aterriza una nave y la manifestación alienígena es tanto terrorífica como hilarante.

Quiero pensar que aquel extraño 'color' que pintó un valle cercano a Arkham fue el padre de este subgénero. Un saludo a toda la facultad de arqueología de la Universidad de Miskatonic.

Escucho: Clinic, Walking with Thee

miércoles, marzo 07, 2007

Beber, apostar y escribir


Tirar a la basura los recortes de periódico que atascaban mi escritorio fue más sencillo de lo que creía. Algunos eran del año 2000. Leí algunos y me sorprendí en la mayoría de los casos el no recordar la razón de conservalos. Maldito obsesivo. Así llené una gran bolsa de plástico, que para estas horas debe estar engrosando la panza del camión de basura. Sólo me quedé uno de ellos, un apunte sobre la vida de Bukowski a propósito del libro Una vida en imágenes. En un par de días se cumplirán trece años de su fallecimiento.
Alguna vez escuché a alguien mencionar que al momento de escribir uno debía ser todo menos indulgente. La última vez que me tomé en serio pude completar las cosas que tenía rezagadas en mi vida. Me gusta que así suceda. He pensado mucho en los Chicos Raros, entrañables, únicos.
Escucho:

viernes, marzo 02, 2007

Bichos

Mientras Diego se recupera del knockout que le impuso un rotavirus el fin de semana pasado –y yo del desgaste emocional que esto significó– durante la semana me encontré trabajando al más puro estilo Gibsoniano con información de una compañía rusa que desde hace años desarrolla propuestas para nanorobótica. Que la página no esté actualizada desde febrero de 2006 me hace pensar que les faltó financiamiento (la mafia rusa tiene otras cosas en qué invertir su dinero), además que este tipo de tecnología está a muchos años de distancia.
Camino a la oficina reflexioné sobre la naturaleza del contagio de microorganismos y virus –Jonás, el hijo de Pepe, fue afectado por un retrovirus hace apenas un mes en Tijuana–. Recordé entonces la escena de Pulp Fiction en la que Uma Thurman le dice a John Travolta que este puede usar su popote para probar su malteada de cinco dólares, ya que sus bichos son inofensivos. Hace años Saúl, un viejo amigo, cuando nos tomábamos un café en Vips (uf!) para platicar sobre Lovecraft (tsss!), se fijó que los clientes de la mesa de junto se retiraban sin haber probado su comida. De inmediato Saúl se dirigió a la mesera: ‘Señorita, ¿me puede pasar el plato del señor que se acaba de ir?’ La sola idea me parece asquerosa, no lo sé, supongo hay gente a la que no le importa recoger el pedazo de comida que se cayó al suelo, pero tomar algo que otra persona ‘manoseó’ me causa problemas. La mesera, por política de la empresa supongo, se negó a darle la comida despreciada. (¿Quién paga un platillo para no comerlo? ¿Algún decadente juego de millonarios?)
Al llegar al trabajo, me dio gracia cuando Carlos Balan me contó que durante la hora de la comida, en el centro comercial Santa Fe (of all places), una chica con apariencia de turista mochilera-extranjera (despistada tal vez, pues Santa Fe puede ser todo menos un lugar turístico), se acercó discretamente a una mesa del área del comedor donde había un par de filetes abandonados. Se acercó con cautela y se los tragó, sonrojada eso sí, pendiente de que nadie la descubriera, pero Emir, la chica de Carlos, estaba muy al pendiente. (Nota: conozco a un par de cretinos que si hubieran visto hacerlo a un campesino lo hubieran criticado, en cambio a la extranjera la hubieran compadecido).
Un beso es un vector de contagio más fuerte que comerte la comida que otro dejó, de eso estoy casi seguro, pero uno nunca sabe. Si las salsas de las taquerías están expuestas a la interperie todo el día y así no pasa nada, podríamos decir que también la suerte juega un factor muy importante. Una vez me enfermé por comer tacos de guisado en metro Chapultepec. Estaban buenos los cabrones.

Estos son los finalistas del concurso de cartel de diseño para la señalización del Peligro Nanobiológico. A decir verdad, los tres ganadores no me gustaron mucho.

Una de las mejores revistas de divulgación científica, la IEEE Spectrum, este mes incluye dos artículos que me llamaron especialmente la atención: sobre un sujeto con RFIDs implantados en sus manos (escribí una breve reseña sobre el libro Chips Espía en la revista Replicante) y otro es una serie de fotografías de un museo dedicado a la historia de la telefonía y otras investigaciones llevadas a cabo por los Laboratorios de AT&T –esto es rock y no mamadas–.

Escucho: K, de Kula Shaker

At the moment that you wake from sleeping and you know its all a dream
Well the truth may come in strange disguises
Never knowing what it means